Despido de trabajadores contratados a honorarios.

Escrito el 09 de Enero 2017 Por Francisco Acuña | tag: Trabajadores a honorarios

Comenzaremos señalando que el título de este artículo puede ser un tanto errático o confuzo. No obstante con este pretendemos dar cuenta del fondo del problema, que ya explicaremos a continuación.

Seguramente si ha entrado al leer este artículo es puesto que se encuentra buscando información respecto de los Derechos de personas contratadas a honorarios y sobre la forma en que estas enfrentan un término de su contrato.

Pues bien, si ello es así debemos indicarle que en principio (puede no ser así, como veremos), las personas que prestan sus servicios a honorarios no se rigen por el Código del Trabajo de manera que no les tienen ninguno de los derechos que tal normativa establece como, por ejemplo, el derecho a feriado anual, a la indemnización por años de servicio, al descanso por los días festivos, etc. Tal personal se rige por las reglas del arrendamiento de servicios inmateriales que regula el párrafo noveno, Título XXVI, del Libro IV, del Código Civil, razón por la cual ni siquiera la Inspección del Trabajo tendría competencia para conocer y pronunciarse sobre los conflictos derivados de tal contrato, correspondiéndole a los Tribunales de Justicia tal competencia.

El problema se centra en que muchas veces por medio de un contrato a honorarios se esconde una relación laboral, con el objeto de restarle al trabajador los Derechos que el Código del Trabajo establece. Así por ejemplo a nivel de servicios públicos y municipalidades, los empleados están bajo tres regímenes: de planta, al que se entra por concurso público; a contrata, que suele durar de seis meses a un año; y a honorarios, donde hay un contrato de prestaciones de servicios que se rige por régimen civil (no son estos últimos ni funcionarios públicos ni trabajadores regidos por el Código del Trabajo, están en una gran desprotección legal: por ejemplo, Si una mujer cumple labores de asesoría para un Gobierno Regional, de carácter permanente y exclusivo, por cinco años, y queda embarazada, ella no tiene derecho a prenatal ni a postnatal por estar a honorarios -en principio, como veremos-).

Hoy en día los Tribunales Laborales y la misma Corte Suprema en fallos relativamente recientes ha reconocido la existencia de un contrato de Trabajo, en trabajadores contratados a honorarios, no sólo en el sector privado, sino también en el sector público y municipalidades. Lo que implica que cuando por medio de un contrato a honorarios se esconde un verdadero contrato de trabajo, demanda el trabajador contratado a honorarios y gana este el juicio, obteniendo tal declaración, este pasaría a tener los Derechos de todo trabajador, debiendo su empleador pagar las cotizaciones previsionales desde que entró al servicio o empresa, así como pasando este a tener todos los Derechos Laborales propios de cualquier trabajador, como vacaciones, indemnizaciones por despido, etc.

Trabajadores a Honorarios v/S trabajadores regidos por el cÓdigo del trabajo.

Escrito el 09 de Enero 2017 Por Francisco Acuña | tag: Trabajadores a honorarios

El Código del Trabajo en su artículo 7°, conceptualiza el contrato de trabajo de la siguiente manera: "Contrato individual de trabajo es una convención por la cual el empleador y el trabajador se obligan recíprocamente, éste a prestar servicios personales bajo dependencia y subordinación del primero, y aquél a pagar por estos servicios una remuneración determinada". 

Este cuerpo normativo, también ordena que en un plazo de 15 días de incorporado el trabajador, se deberá escriturar este contrato, el que se regirá por el derecho laboral. 

En sus orígenes este contrato nace ante la necesidad de regular las relaciones que emanan entre los trabajadores independientes, reconocidos por el artículo 3° del Código del Trabajo y quienes deseen contratar sus servicios profesionales a honorarios.

Sin perjuicio de que se trata de un contrato atípico, por lo tanto no está regulado por la ley, se asimila al contrato de arrendamiento de servicios, el cual se utilizaba para regular por analogía las relaciones de subordinación y dependencia, en especial respecto de arrendamiento de servicios de criados domésticos, hasta antes de la promulgación del Código del Trabajo en el año 1924.

El contrato de prestación de servicios civiles se halla reglado por principios que suponen la igualdad entre quienes contratan. Se encuentra inserto dentro de un sistema que reconoce el principio de la autonomía de la voluntad que faculta a todos los sujetos a obligarse como estimen pertinentes y con quien consideren oportuno, sin mayores limitaciones que aquellas que establecen las leyes, el orden público y las buenas costumbres. Ahí la diferencia central entre el contrato de trabajo y el de honorarios. En uno existe una relación de subordinación y dependencia y en el otro las partes de miran como iguales. Así, si te encuentras a honorarios, es la forma de identificar si en tu contratación a honorarios se esconde un contrato de trabajo con el fin de excluirte de los Derechos que tiene todo trabajador regido por el código del Trabajo. Y, es que las personas que prestan sus servicios a honorarios no se rigen por el Código del Trabajo de manera que no les tienen ninguno de los derechos que tal normativa establece como, por ejemplo, el derecho a feriado anual, a la indemnización por años de servicio, al descanso por los días festivos, etc. Tal personal se rige por las reglas del arrendamiento de servicios inmateriales que regula el párrafo noveno, Título XXVI, del Libro IV, del Código Civil, razón por la cual ni siquiera la Inspección del Trabajo tendría competencia para conocer y pronunciarse sobre los conflictos derivados de tal contrato, correspondiéndole a los Tribunales de Justicia tal competencia, tal y como lo indicamos.

Los contratos de prestación de servicios o contratos a honorarios, están pensados para personas que prestan servicios con cierta autonomía, o sea contratados para efectuar una tarea particular en un plazo determinado, por lo que gozan de flexibilidad horaria y sin vínculo laboral para realizarla. En general este tipo de prestación la entregan profesionales o trabajadores independientes, que no tienen la obligación de escriturar su convenio. Más bien se rige por el derecho civil, donde las partes son autónomas de fijar los acuerdos que quieran, en los términos y formas que estimen convenientes. Así entonces el contrato a honorarios se caracteriza (en teoría) porque el profesional o técnico desarrolla su actividad en forma absolutamente independiente, presta sus servicios a título de asesoría, consulta por un trabajo, obra, estudio, proyecto o función determinada, no recibe órdenes ni instrucciones con motivo de su trabajo, no está obligado a asistir regularmente a la empresa ni al cumplimiento de un horario fijo de trabajo, trabaja por su cuenta y la asistencia a la empresa es esporádica, irregular y discontinua (en tal sentido sentencia de la Corte Suprema Rol N° 3.919-2000, de 02.11.2000 -sobre juicio ordinario del trabajo por el cual un técnico informático solicitó se declarase injustificado el despido de que fue objeto y se ordenara el pago de las prestaciones reclamadas- que estableció que si el demandante se desempeñó sin sujeción a horario alguno, prestando servicios de informática, no teniendo subordinación ni dependencia directa, se ajustó a derecho la sentencia que rechazó la demanda y negó lugar a las prestaciones reclamadas).

Los contratos a honorarios se caracterizan por:

– En cuanto a la Jornada de Trabajo. Las personas que prestan servicios a honorarios no tienen límite en cuanto a su jornada semanal ni diaria, ni están obligados a cumplir un horario de trabajo determinado. Por lo anterior, tampoco tienen derecho al pago de horas extraordinarias.

Una estipulación estableciendo el cumplimiento de una determinada jornada de trabajo, contenida en un contrato a honorarios, haría presumir la existencia de un contrato de trabajo.

– Vacaciones. Los contratados a honorarios no tienen derecho a feriado anual pagado.

– Cotizaciones previsionales obligatorias. Los contratados a honorarios no tienen la obligación de efectuar cotizaciones de seguridad social. En consecuencia, su afiliación al sistema no se produce por la firma del contrato ni la persona para quien prestan servicios se encuentra obligada a efectuar descuento alguno por este concepto de sus honorarios.

Estos dependientes pueden afiliarse al sistema voluntariamente como trabajadores independientes.

– Accidentes del Trabajo. Los trabajadores a honorarios no están amparados por la Ley N° 16.744, sobre Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales.

– Remuneraciones. Los trabajadores a honorarios no reciben remuneración, ni se les aplican las normas de periodicidad mínima mensual para su pago. Asimismo, tampoco quedan afectos al ingreso mínimo mensual establecido por ley.

Ellos perciben por la prestación de sus servicios los honorarios pactados, los que serán pagados de acuerdo a los términos del contrato respectivo.

– Indemnizaciones por término de contrato. No se aplican a los contratados a honorarios. Es decir, ellos no tienen derecho a percibir indemnización por años de servicio, ni por falta de aviso previo, ni feriado proporcional, al finalizar su respectivo contrato.

El elemento esencialmente diferenciador entre un contrato de trabajo y un contrato a honorarios lo constituye el vínculo de subordinación o dependencia, inexistente en el caso del segundo. Así lo han establecido los tribunales.

Hasta aquí llega la teoría, pues lo cierto es que hoy en día el contrato a honorarios es muy utilizado como práctica para contratar profesionales jóvenes o profesionales cesantes, a los cuales se les aplican las obligaciones laborales de un contratado -horario, subordinación, tareas específicas, etc. - pero se les niegan sus derechos como tales, ya que el empleador no asume las cotizaciones previsionales y de salud, como tampoco les otorga los beneficios relativas al ingreso mínimo mensual, descansos, protección a la maternidad, negociación colectiva, etcétera. Aquellos que se encuentren en una situación como la descrita, es decir que tengan un contrato de trabajo disfrazado de contrato de honorarios, pueden contratar un abogado y demandar en tribunales, de forma que estos declaren que existe una relación laboral, obligando que se reconozcan los derechos de todo contrato de trabajo (cotizaciones, vacaciones, jornada, horas extras, etc).

Creemos que es necesario una mejor legislación, en cuanto al cumplimiento integro de las normas contenidas en el Código del Trabajo, ya que como es sabido se ha hecho una constante de ciertos empleadores de simular un contrato de trabajo con uno de honorarios u otro mecanismo que crea relaciones individuales de trabajo carentes de toda formalidad, consagrando la precariedad en el empleo y vulnerando los derechos irrenunciables de los trabajadores en materia previsional.

Cuando el empleador pretende eludir las cargas que le impone una relación laboral, atentando contra los derechos irrenunciables del trabajador que presta servicios bajo vinculo de subordinación y dependencia no esta respetando la ley laboral, ya que un contrato a honorarios se define como una convención en virtud de la cual una parte se encuentra obligada a prestar servicios específicos, por un tiempo determinado a favor de otro, el que a su vez se obliga a pagar una cierta cantidad de dinero por dichos servicios. Este contrato no puede tener una duración superior al necesario para desarrollar la labor específica para la cual se celebró, lo cual a la simple lectura nos podemos dar cuenta que es un contrato totalmente distinto a un contrato de trabajo. Mas aun cuando el contrato de trabajo se rige por el Código del Trabajo a diferencia del contrato a honorarios que se rige por las reglas relativas al arrendamiento de servicios inmateriales, artículo 2006 y siguientes del Código Civil. Si un empleador argumentara que tiene a sus "trabajadores" con contrato de prestación de servicios estaría inmediatamente dejando de lado la relación de dependencia y subordinación que se explico anteriormente, por lo que un trabajador no tendría, por ejemplo, que cumplir horario, cuestión que como ya es sabido no es así.

Los contratos de prestación de servicios (honorarios) están pensados para personas que prestan servicios con cierta autonomía. En un principio eran los profesionales liberales, pero se ha extendido a cualquier persona que sea un trabajador independiente. Y como están en calidad legal de contratos civiles no es necesario que se escrituren, es más, en el derecho civil las partes son autónomas de fijar los acuerdos que quieran en los términos y formas que estimen convenientes. En cambio en el derecho laboral es todo lo contrario.

El hecho que el contrato a honorarios sea tan utilizado hoy en día, debido entre otras, al aumento de profesionales jóvenes trae una serie de ventajas para el empleador como lo es por ejemplo, la improcedencia de descontar las cotizaciones previsionales y de seguridad social a una persona contratada a honorarios, como tampoco está afecto a las normas relativas al ingreso mínimo mensual, descansos, protección a la maternidad, negociación colectiva, etcétera.

Hay que tener presente que en muchas oportunidades las personas necesitan imperiosamente de un trabajo, viéndose forzados en la práctica a la renuncia de sus derechos laborales, aprovechando el empleador esta suerte de estado de necesidad.

Además es fácil confundir las dos instituciones, es decir, el límite práctico, entre un contrato de trabajo y uno a honorarios llegar a ser difuso. Tanto es así, que existe una serie de dictámenes de la Dirección del Trabajo y sentencias de los Tribunales superiores de justicia, en que se establece, que a pesar de la existencia de un contrato a honorarios, formalmente escriturado o no, se ha estimado que existe relación laboral, y por lo tanto el empleador se ha visto expuesto a sanciones.

Elementos diferenciadores entre un contrato a honorarios y un contrato de trabajo.

Escrito el 11 de Agosto 2014 Por Francisco Acuña | tag: Trabajadores a honorarios

Primero debemos hacer notar al lector que formalmente puede estar contratado a honorarios pero en dicha contratación puede esconderse un contrato de trabajo (es decir lo contratan a honorarios para no otorgarle los Derechos que otorga el código del trabajo, pero debe cumplir los deberes y cargas de cualquier trabajador).

Los elementos diferenciadores són:

a) El profesional contratado a honorarios trabaja por su cuenta con total independencia, lo que se puede traducir en que no existe un vínculo de subordinación y dependencia entre los contratantes. Este es el principal elemento diferenciador entre el contrato de trabajo y el de honorarios. Si dicho elemento existe, aún cuando formalmente este contratado a honorarios, quiere decir que en su contratación a honorarios se esconde un contrato de trabajo, con el objeto de restarle derechos.

b) La duración del contrato a honorarios es solo la necesaria para la ejecución del servicio, el cual debe ser una labor específica: Al analizar la definición del contrato de honorarios o prestación de servicios, hemos visto que la doctrina y la Contraloría General de la República, han puesto acento en estos aspectos incorporándolo a las definiciones entregadas por ellos. Esto se debe a que la realización de la prestación de servicio es en principio excepcional, en caso contrario lo lógico sería que hubiese un contrato de trabajo, por lo tanto el tiempo que dura es solo aquel necesario para su realización.

c.) El cumplimiento de un horario de trabajo es característico del contrato de Trabajo.

d) La obligación de rendir cuenta de la labor realizada (típico del contrato de trabajo)

Los elementos anteriores pueden ayudar a identificar un contrato a honorarios y un contrato de trabajo y cuando se simula un contrato a honorarios para esconder un contrato de trabajo.

La Corte Suprema ha dicho que incluso: "Establecida la relación de dependencia o subordinación de la persona que presta los servicios, a través de la apreciación de la prueba rendida según reglas de la sana crítica, debe concluirse que entre las partes existió un contrato de trabajo y no otro diverso, no obstante la declaración en sentido contrario formulada por éstas en el propio contrato, en orden a calificarlo como de prestación de servicios. Ello porque en derecho las cosas son según su real naturaleza y no según lo que las partes prediquen de ellas, y entendido que los derechos derivados de un contrato de trabajo, son irrenunciables". Aunque las partes suscriban un contrato a honorarios, su denominación no puede cambiar la naturaleza de los servicios ni se puede desconocer que la relación jurídica corresponda a un contrato de trabajo.

es o no aplicable el cÓDIGO DEL TRABAJO A LOS CONTRATOS A HONORARIOS.

Escrito el 11 de Agosto 2014 Por Francisco Acuña | tag: Trabajadores a honorarios

Tal y como indicamos no es aplicable el Código del Trabajo a aquellos que se encuentran contratados a honorarios, ya que estos se rigen por lo dispuesto en sus respectivos contratos y por las normas del derecho civil o comercial, según el tipo de prestación de servicios. No obstante podría una persona contratada en apariencia bajo un contrato de honorarios, encontrar que bajo este se esconde un contrato de trabajo (hay subordinación y dependencia, notando ella por la obligación de cumplir un horario, la relación de obediencia, la extensión en el tiempo, etc) y en aquel caso podrían demandar ante los tribunales laborales, para que estos al dictar su sentencia constanten la existencia de la relación laboral.

CuÁL ES LA SANCIÓN DE EFECTUaR UN CONTRATO A HONORARIOS ESCONDIENDO UNA RELACIÓN LABORAL.

Escrito el 09 de Enero 2017 Por Francisco Acuña | tag: Trabajadores a honorarios

En primer lugar, el empleador que simule la contratación a honorarios, será sancionado con multas administrativas, según la infracción. Principalmente:

– Multa de 1 a 5 UTM, por no escriturar el contrato de trabajo dentro del plazo de 15 días de incorporado el trabajador o de 5 días, si se trata de contratos por obra, trabajo o servicio determinado o de duración inferior a 30 días (art. 9º CT);

– Multa de 0,75 UF por cada trabajador, por no declarar ni pagar dentro de los 10 primeros días del mes siguiente a aquel en que se devengaron las remuneraciones, las cotizaciones previsionales para AFP y salud (art. 19 D.L. N° 3.500).

– Multa de 1 UF por cada trabajador, por no declarar ni pagar dentro de los 10 primeros días del mes siguiente a aquel en que se devengaron las remuneraciones, la cotización para financiar el seguro de cesantía (art. 10 ley N° 19.728).

Además, el empleador deberá dar cumplimiento a todas las obligaciones establecidas en la legislación laboral por el período durante el cual la contratación a honorarios fue simulada, y, naturalmente, seguir haciéndolo a futuro.

Así por ejemplo, el empleador deberá otorgar las vacaciones devengadas y cancelar las cotizaciones de seguridad social correspondientes a todo el período de vigencia del contrato a honorarios simulado, con intereses y reajustes. Respecto al pago de la remuneración -elemento esencial del contrato de trabajo y primordial obligación del empleador- se ha fallado que “el elemento -remuneración- ha quedado demostrado con las boletas de honorarios agregadas a los autos, de las cuales se desprende que hubo un pago periódico, fijo, por la prestación de un servicio subordinado a las instrucciones de los dueños de la clínica, sin que se altere la conclusión indicada el hecho que los montos a pagar hayan sido diferentes de un mes a otro, ya que esa es una característica propia de las remuneraciones variables” (sentencia Corte de Apelaciones de San Miguel, confirmada por la Corte Suprema, Rol  N° 538-2004, de 10.06.2005).

Por otro lado, es muy frecuente el reclamo de contrataciones a honorarios supuestas, cuando el “empleador” pone fin a la relación. En este caso, serán los tribunales quienes finalmente determinarán si se trata de una relación regida por el derecho común o por la legislación laboral, caso este último en que el empleador no podrá poner fin al contrato sin cancelar las indemnizaciones legales por término de contrato que sean procedentes y cumplir las formalidades exigidas por el Código del Trabajo para finiquitar la relación laboral.

En el marco del punto anterior, se ha planteado en tribunales la problemática de determinar si a estos dependientes que han sido contratados a honorarios en forma simulada -situación que es declarada a través de la respectiva sentencia que establece que existió una relación laboral regida por el Código del Trabajo- se les aplica la denominada “Ley Bustos”. Es decir, si por el hecho de no haber dado cumplimiento a la obligación de pago de las cotizaciones previsionales, el despido debe ser declarado nulo, quedando el empleador obligado a cancelar las remuneraciones hasta la convalidación del despido, esto es, hasta la fecha de íntegro y acreditación del pago de las cotizaciones adeudadas. Últimamente por fallos recientes de nuestra Corte Suprema, pareciera indicar que la tendencia se dirige hacia reconocer la aplicación de la Ley Bustos a tales casos.

lA ENTREGA DE TRES BOLETAS DE HONORARIOS TRANSFORMA EL CONTRATO A HONORARIOS A UN CONTRATO DE TRABAJO ?

Escrito el 09 de Enero 2017 Por Francisco Acuña | tag: Trabajadores a honorarios

No. Esto es absolutamente falso: no tiene sustento legal, ni la entrega de 3, 4, 5, u 8 boletas a honorarios transforma el contrato de honorarios a un contrato de trabajo.

Como señalamos, el hecho determinante para establecer cuándo nos encontramos ante un contrato de trabajo y cuándo ante uno a honorarios es el elemento subordinación o dependencia. En consecuencia, mientras éste no concurra en los hechos, una persona puede trabajar a honorarios para la misma empresa sin ningún límite temporal, entregando por la prestación de sus servicios la cantidad de boletas que sea pertinente.

subordinaciÓn y dependencia.

Escrito el 09 de Enero 2017 Por Francisco Acuña | tag: Trabajadores a honorarios

El principal elemento que permite distinguir si nos encontramos ante un contrato de trabajo o un contrato a honorarios es el Vínculo de Subordinación o Dependencia.

Nuestro Código del Trabajo no define este elemento; se refiere a él en diversas disposiciones, especialmente al conceptualizar el contrato de trabajo, en el artículo 7° citado.

Ha sido la doctrina laboralista y la jurisprudencia, tanto administrativa de la Dirección del Trabajo como de nuestros tribunales, quienes han determinado cuándo concurre este elemento en los hechos. Así por ejemplo, algunos de los elementos clave -basados en la idea de sometimiento a otro, sea éste una persona natural o una organización empresarial- son:

– Obligación de asistencia.

– Cumplimiento de horario.

– Subordinación a las órdenes y directivas del empleador.

– Prestación de servicios en forma continua y permanente.

– Sometimiento a control, supervigilancia y fiscalización de las actividades realizadas.

– Dar cuenta de las labores realizadas.

– Requerir autorización para salir del trabajo.

– Estar a disposición del empleador.

– Tener exclusividad en los servicios.

En consecuencia, toda prestación de servicios que revista algunas de estas características dará lugar a un contrato de trabajo y quedará regida por el Código del Trabajo y sus leyes complementarias.

Corte Suprema reconoce relaciÓn laboral a trabajador contratado a honorarios PARA UN ÓRGANO DE LA ADMINISTRACIÓN DEL ESTADO.

Escrito el 09 de Enero 2017 Por Francisco Acuña | tag: Trabajadores a honorarios

La Corte suprema ha establecido importante criterio en la materia, sobre todo para personas contratadas para municipalidades o otros órganos del estado bajo la modalidad a honorarios, indicando que “…se uniforma la jurisprudencia, en el sentido que corresponde calificar como vinculaciones laborales, sometidas al Código del Trabajo, a las relaciones habidas entre una persona natural y un órgano de la Administración del Estado, en la especie, una Municipalidad, en la medida que dichas vinculaciones se desarrollen fuera del marco legal que establece –para el caso- el artículo 4° de la Ley N° 18.883, que autoriza la contratación sobre la base de honorarios ajustada a las condiciones que dicha norma describe, en la medida que las relaciones se conformen a las exigencias establecidas por el legislador laboral para los efectos de entenderlas reguladas por la codificación correspondiente.” 

Durante años la Corte Suprema rechazó demandas por despido injustificado y nulidad de despido contra servicios públicos y municipalidades fundado en que todas las contrataciones a honorarios se regulaban únicamente por las normas del respectivo Estatuto (Municipal, Administrativo), siendo inaplicables las normas del Código del Trabajo, dejando en un verdadero desamparo jurídico a miles de personas. Los empleos más precarios del estado. Con ello la Corte Suprema validaba el evidente fraude a la ley que significaba contratar personas “a honorarios” para realizar labores permanentes, en circunstancias que los estatutos públicos solo lo autorizan para labores específicas y transitorias.

Sin embargo, en sentencia de unificación de jurisprudencia de 1 de abril de 2015 (Rol N° 11.584-2014) la Corte Suprema acaba de cambiar el criterio: cuestiona la legalidad de una contratación a honorarios de la municipalidad de Santiago que se extendió por 4 años en servicios no transitorios, declarando existencia de relación laboral en los términos del Código del Trabajo y obligando al pago de las prestaciones laborales y de seguridad social (indemnizaciones por término de contrato, feriados y cotizaciones de seguridad social y previsionales).

A juicio de la Corte, no es posible afirmar que el trabajador en cuestión se encuentre sometida a un estatuto especial, “sea porque no ingresó a prestar servicios en la forma que dicha normativa especial prevé, o porque tampoco lo hizo en las condiciones que esa normativa establece –planta, contrata, suplente-“, ya que no se cumplen los supuestos del artículo 4 de la Ley 18.883 (Estatuto Municipal), norma que permite estas contrataciones en casos específicos (labores accidentales y no habituales, extranjeros con especialidad, cometidos específicos).

Si una persona se incorpora a la dotación de una municipalidad bajo la modalidad contemplada en el artículo 4° de la Ley N° 18.883, pero en la práctica presta un determinado servicio que no tiene la característica específica y particular que señala dicha norma -o que tampoco se desarrolla en las condiciones de temporalidad que indica-, sino que, más bien, satisfaciendo una exigencia que la ley reclama de un órgano público, como en este caso, un Municipio, corresponde aplicar el Código del Trabajo si los servicios se han prestado bajo los supuestos fácticos ya señalados en el motivo anterior, y que conducen necesariamente a la conclusión que es de orden laboral. Lo anterior, porque dicho código constituye la regla general en el ámbito de las relaciones laborales, y, además, porque una conclusión en sentido contrario significaría admitir que, no obstante concurrir todos los elementos de un contrato laboral, el trabajador queda al margen del Estatuto del ramo, en una situación de precariedad que no tiene justificación alguna.

En consecuencia, la acertada interpretación del artículo 1° del Código del Trabajo en relación con el artículo 4° de la Ley N° 18.883, está dada por la vigencia de dicho Código para las personas naturales contratadas por la Administración del Estado, en la especie una Municipalidad, que aun habiendo suscrito sucesivos contratos de prestación de servicios a honorarios, por permitírselo el estatuto especial que regula a la entidad contratante, prestan servicios en las condiciones previstas por el Código del ramo; en otros términos, corresponde calificar como vinculaciones laborales, sometidas al Código del Trabajo, las relaciones habidas entre aquéllos en la medida que dichas vinculaciones se desarrollen fuera del marco legal que establece –para el caso- el artículo 4° de la Ley N° 18.883, que autoriza la contratación sobre la base de honorarios ajustada a las condiciones que dicha norma describe, y se conformen a las exigencias establecidas por el legislador laboral para los efectos de entenderlas reguladas por la codificación correspondiente.

Sin duda esta es una de las sentencias más importantes que la Corte Suprema haya dictado en años. Pone en cuestionamiento todas las contrataciones a honorarios para servicios permanentes en municipalidades pero también en otros servicios públicos (argumentos son igualmente aplicables), los expone a miles de procesos judiciales con consecuencias eventualmente ruinosas pero ante todo constituye un fuerte llamado a terminar con la precarización laboral en el sector público. No en vano la Corte afirma en el fallo que “no es dable admitir la informalidad laboral y suponer que por tratarse de un órgano del Estado, que debe someterse al principio de la juridicidad, recogido en los artículos 6 y 7 de la Constitución Política de la República, puede invocar esa legalidad para propiciar dicha precariedad e informalidad laboral, la que por lo demás se encuentra proscrita en un Estado de Derecho”.

Sea esta sentencia un reconocimiento a las decenas de trabajadores a honorarios despedidos que se atrevieron a demandar, a los abogados que -sobre todo en el procedimiento antiguo- sostuvieron litigios largos con relativo éxito hasta que la Corte Suprema resolviera como siempre (con impunidad estatal) y a los pocos jueces que se atrevieron a desafiar a sus superiores jerárquicos. Pero no se olvide también que esta sentencia fue posible gracias al reciente cambio de composición  de la Sala Laboral de la Corte Suprema, fallando a favor los Ministros Titulares Ricardo Blanco, Gloria Ana Chevecich, Andrea Muñoz, y el abogado integrante Jorge Lagos. Solo el abogado integrante Alfredo Prieto votó en contra.

Tras la sentencia dqe la Corte Suprema, los empleados públicos que lleven un tiempo a honorarios “van a poder demandar beneficios de carácter laboral y que desde ya se les paguen los aportes previsionales que no les fueron efectuados”, agrega Lizama.

Otra consecuencia jurídica: tutela laboral

Recordemos que el año pasado la nueva Sala Laboral de la Corte Suprema resolvió que el procedimiento de tutela laboral es aplicable a los funcionarios públicos y por consiguiente los jueces laborales tienen competencia para conocer de los juicios sobre vulneración de sus derechos fundamentales. Sin embargo, los alcances de la jurisprudencia asentada no alcanzaban a trabajadores a honorarios ya que técnicamente no se les reconoce la calidad de “empleados públicos”. Si bien el reciente fallo de 1 de abril no otorga a los trabajadores a honorarios la calidad de “funcionarios”, igualmente el procedimiento de tutela podría ser aplicable a todos aquellos a quienes eventualmente se reconozca relación laboral.

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